¿Qué?
Lorenzo Da Ponte, libretista de Mozart en su famosa Trilogía (Le nozze di Figaro, Don Giovanni, Così fan tutte), tuvo una vida de novela: viajero, director del Nuevo Teatro Italiano de la corte de Viena, profesor de italiano en Londres y amigo de Casanova (a quien tuvo muy presente en la caracterización del Don Giovanni), terminó como profesor en la Universidad de Columbia de Nueva York, donde murió.
Por otro lado, Beaumarchais, con una personalidad extraordinaria, comparte con Da Ponte una vida llena de aventuras: fue relojero, inventor, dramaturgo, profesor de piano de las hijas de Luis XV, espía, diplomático, editor, horticultor y revolucionario. Beaumarchais tardó mucho en poder publicar Figaro o La folle journée, censurada y obstaculizada por el propio rey por su dura crítica social que ponía el foco en la arrogancia de la clase dominante: la aristocracia justo antes de la Revolución Francesa. La obra muestra el antagonismo social entre clases, amo y criado, y defiende la superioridad moral de la base de la sociedad, alentando a la revuelta.
Le nozze di Figaro se nos presenta como un monumento extraordinario, incomparable. Una partitura genial y llena de giros imprevisibles que sigue el principio de las unidades del teatro clásico: unidad de lugar (el castillo del Conde, cerca de Sevilla), de tiempo (un solo día) y de acción.
El público está invitado a sumergirse en la vida tumultuosa de esta galería de personajes: la soledad contemplativa de la Condesa, una Susanna emancipada y astuta frente a la misoginia masculina, un Fígaro obediente al sádico y abusador Conde y un Cherubino inocente y enamorado. Una colección de caracteres que, aunque reside en el mito, refleja un sufrimiento femenino compartido, originado por una violencia masculina. El único refugio de las mujeres es su capacidad para ser solidarias; cuando se separan, se vuelven vulnerables.
Este microcosmos puede reducirse a un enfrentamiento binario entre mundos masculinos individualistas y agresivos, y un mundo femenino sensible y generoso. Aquí se recogen todas las variantes del amor: desde el idealismo contemplativo de Cherubino hasta las relaciones esposo-esposa, amante-cortesana y padres-hijos. Un universo de exploraciones perfilado musicalmente por Mozart con precisión para cada personaje.
Desde la fragilidad hasta la violencia, pasando por la generosidad, la alegría y el triunfo del amor, Le nozze di Figaro se convierte en un espejo eterno de la humanidad. La nueva visión de la directora de escena Marta Pazos revela significados nuevos y enfrenta a los espectadores con la noción de seducción, planteando preguntas como: ¿qué significa ser hombre o mujer en la sociedad actual? ¿Qué límites ponemos a nuestro deseo? ¿Qué implica ser pareja hoy en día? ¿Qué consecuencias tienen nuestros impulsos o el abuso?
Mozart, quien con Le nozze alcanza la perfección clásica de la belleza, nos ofrece una partitura de gran vigencia y modernidad, que invita a reflexiones más allá de la trama. Así, Le nozze sigue hablando de nuestra sociedad y nuestro tiempo, cuestionando la institución del matrimonio y, en el contexto del movimiento #metoo, denunciando el abuso de poder y la intimidación sexual como manifestaciones de una toxicidad masculina que debe erradicarse.
Las diversas expresiones sobre el amor y la reconciliación son la base de esta obra. En el contexto del catolicismo imperante y la Ilustración de la época, Mozart propone una solución final: el perdón, como una reparación inteligente y necesaria.